Rolf Ricardo Mantel (1934-1999)

Manuel Fernández López

El comenzaba la escuela secundaria. Le tocó pasar al frente en matemática, y falló. El profesor le escarneció, no una, sino repetidas veces. ¿Qué hacer? ¿Aguantar el chubasco hasta que cediese, o hacer algo? Eligió lo segundo: se puso a estudiar matemática, proponiéndose como meta superar al profesor. Al año siguiente lo volvió a tener, y los papeles se cambiaron.

Todos aprendieron algo. El profesor, quizá, que ningún alumno merece desdén. Rolf, su propia capacidad de superación, pero sobre todo el episodio le reveló que poseía "esa cualidad elusiva conocida como madurez matemática", como diría Samuel Goldberg. Se graduó como contador público nacional.

A los veintitrés años le tocó cursar Economía II con un docente apenas cinco años mayor que él, Julio H.G. Olivera, que traía a Ciencias Económicas un nivel científico no visto antes. Mutuamente se reconocieron.

Olivera le invitó a integrarse a su seminario de análisis económico, que se reunía en aulas desocupadas, que debían hallarse buscando por los pasillos mal iluminados de la facultad. Allí nació su primera publicación (1959). Olivera también le llevó al seminario de análisis monetario, que dirigía en el Banco Central. Al aparecer Theory of Value de Debreu, Mantel pudo sentir, como Galileo, que las leyes del universo estaban escritas en caracteres matemáticos. Cualquier sección de la economía podía traducirse a la matemática, con tal de hallar la matemática adecuada.

Al recibirse en 1961 fue por poco tiempo auxiliar de trabajos prácticos en Matemáticas. Luego pasó a la Universidad de Yale para continuar estudios.

Si no era el Olimpo, tenía varios semidioses: Debreu, Koopmans, Tobin. Le admiró oir a Debreu explicar su Theory of Value en pocos minutos. A su vez, Rolf maravillaba a sus condiscípulos por tomar apuntes, aún de profesores nada formalistas como Bela Balassa, traduciendo a fórmulas matemáticas las ideas del docente. La matemática era para él una forma de taquigrafía.

Obtuvo el Master en 1964, y en 1965 trabajó en sus tesis docoral: "Toward a constructive proof of the existence of equilibrium in a competitive economy", que obtuvo mención de Yale por su calidad superior. Pudo quedarse, pero no quiso cortar sus raíces y regresó. Se incorporó al Instituto Di Tella, cuando en el chalet de Virrey del Pino convivían algunos de los que encabezaron el moderno resurgir de los estudios económicos. Participó en 1965 de la II Reunión de Centros de Investigación, cuando se fusionaron con la Asociación Argentina de Economía Política, de la que sería su presidente en 1980. Luego pasó como docente a la UCA.

Recién en 1969 regresó a la UBA, como titular de Teoría de la Política Económica. Pero su romance con la UBA había terminado. Eran años de efervescencia y los estudiantes rechazaban el esfuerzo y concentración que exigían las clases de Mantel, pedían que se les hablase de "dependencia y liberación", y mejor si era con voz estentórea y movilizadora. Ni estudiantes ni autoridades le trataron bien. En su curso de economía lineal, sólo tuvo una alumna. Llegaron a destituirle por no poder hacerse cargo de curso, mientras estaba con licencia como profesor titular visitante en la Universidad de Yale y en la Comisión Cowles.

Era un ejecutante de cámara, no de teatro. Su voz era poco audible desde muy lejos, ideal para grupos pequeños y aulas silenciosas, como las de la vieja UCA de calle Reconquista. Una vez dedicó allí una clase al recién llegado libro de Brody sobre Precios, Proporciones y Planificación, que a algunos se les hacía más que árido. Invitados varios profesores decían: "Vamos a ver cómo se las arregla para resumir el libro". En una hora exacta, con total claridad, como la referida clase de Debreu, ofreció una síntesis y aún su propia elaboración personal.

Los honores vinieron, de las universidades y sociedades científicas más prestigiosas. Miembro del Consejo de la Econometric Society (desde 1970). Profesor titular de la Universidad Northwestern (1979). Miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas (1982). Profesor titular visitante en Harvard (1984). Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Tucumán (1988). Director del Instituto de Economía Aplicada (1992). Premio Bunge y Born de Economía (1993). Premio Konex a la figura más destacada en Teoría Económica (1996). Era uno de los pocos argentinos cuyos trabajos cita la Enciclopedia Palgrave de Economía.

Tuvo la virtud de ser querido y admirado por todos, independientemente de las posiciones de cada cual. Pasará mucho tiempo hasta que aparezca, si aparece, un economista, un ser humano, de mente tan poderosa, carácter tan manso y de mano amiga tendida siempre, como Rolf.



Copyright © 1999 Ana María Martirena-Mantel
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