| Recordando
algunas contribuciones de Rolf R. Mantel a la formación de
los economistas.
Omar O. Chisari
En la presentación
de James Tobin en la XXI Reunión Anual de la Asociación
Argentina de Economía Política, Rolf Mantel rescató
una calificación que ya se había propuesto antes para
Tobin: "economista de economistas" (Tobin
(1986), pág.17).
Tal semblanza
sintética le es aplicable a él mismo con notable justeza.
La razón es que Rolf Mantel orientó mucho de su trabajo
y de su esfuerzo en dos sentidos: conseguir que el edificio teórico
fuera más consistente y sólido, y hacer que los economistas
tuviéramos disponibles mejores herramientas para tomar o
recomendar decisiones de política.
Rolf Mantel
nos enseñó varias cosas, tanto a quienes desplazan
la frontera teórica de la economía como a quienes
trabajan como profesionales; en parte, porque la economía
es una disciplina en la que la línea que separa la teoría
del ejercicio de la profesión es extremadamente sutil.
Recordemos entonces
algunos ejemplos de contribuciones de Rolf Mantel en los dos sentidos
que he mencionado, algunas de las cuales él mismo reseñó
(Mantel (1985)). Son apenas unos pocos, tres, seleccionados
bajo la influencia de mis propios intereses y preferencias.
Rolf Mantel
(1974) respondió con una elegante prueba
a la Conjetura de Sonnenschein (1973) , "...el
último paso que faltaba para que el teorema de Uzawa permitiera
concluir que el problema matemático de Kakutani y el económico
de Walras son equivalentes desde el punto de vista puramente lógico"
(cf. Mantel (1985)).
Sabiendo que
las funciones de exceso de demanda agregadas son continuas, homogéneas
y cumplen la ley de Walras, el problema era demostrar el resultado
recíproco, es decir, funciones arbitrarias continuas, homogéneas
y que verificaran la ley de Walras podían ser consideradas
funciones de exceso de demanda de alguna economía (en la
que esas funciones se derivaran de los comportamientos habitualmente
aceptados para consumidores y productores).
La demostración
de Mantel superó a la de Sonnenschein porque no se restringió
a formas polinómicas en los precios usando, en cambio, especificaciones
que se desviaban "poco" de funciones convexas (Debreu
(1974) generalizó luego el resultado)). De hecho, en
su síntesis de la microeconomía, Mas-Colell, Whinston
y Green (1995) llaman a la sección correspondiente
(17.E) "Anything Goes: The Sonnenschein-Mantel-Debreu Theorem".
Las consecuencias
de estos trabajos son más que significativas para nuestra
ciencia. La consistencia del modelo walrasiano, tan atractiva y
fructífera, es un resultado necesario de la equivalencia
lógica entre el modelo de equilibrio general de Walras y
los teoremas de punto fijo; la teoría de Walras del equilibrio
general -cuando fundada a partir de datos básicos de preferencias,
dotaciones y tecnologías- es matemática por naturaleza.
Es más,
cualquier método de cálculo de una solución
debe tener incorporado un teorema de punto fijo. El mismo Mantel
hace notar ese aspecto (ver Mantel (1985)) cuando
reseña sus investigaciones para el cómputo del equilibrio
general.
Allí,
en el desarrollo de tales algoritmos de cálculo, tenemos
un segundo ejemplo de las contribuciones del Profesor Mantel a nuestra
disciplina. Su algoritmo minimizaba la distancia entre los precios
corrientes y los de equilibrio, que en realidad desconocía,
y dejaba de lado los teoremas de punto fijo.
Scarf corrigió
el método de Mantel, buscó precios a los que las cantidades
demandadas y ofrecidas fueran aproximadamente iguales, y su algoritmo
-que tampoco computa un equilibrio sino que lo aproxima (ver Ellickson
(1993))- fue mejorado por Merril . Mantel (1978)
dio luego una propuesta de perfeccionamiento del procedimiento;
sin su estudio ni su impulso iniciales, seguramente el campo del
equilibrio general computado hubiera llegado más tarde a
su estado actual.
Los modelos de
equilibrio general computado han sido y son herramientas útiles
para tomar decisiones, anticipar escenarios y diseñar políticas.
Mantel (1985) reseñó un sinnúmero
de aplicaciones; también Shoven y Whalley (1992)
presentan una interesante discusión.
Veamos el tercer
ejemplo. En estos últimos años el Profesor Mantel
insistió en una línea de investigación que
había iniciado en la década de los años sesenta,
sobre el uso de una tasa de descuento variable en modelos de control
óptimo bajo la influencia de desarrollos de I. Fisher, Uzawa
y Koopmans.
En una conferencia
en Tafí del Valle, organizada por la Universidad Nacional
deTucumán y la Universidad de Chile, tuve la oportunidad
de comentar un trabajo suyo sobre el tema. Sin embargo, fue en la
Miguel Sidrauski Lecture de la Decimoquinta Reunión Latinoamericana
de la Econometric Society, organizada en Santiago de Chile en agosto
de 1998, cuando hizo la mejor exposición sobre el asunto.
El Profesor
Mantel estaba tratando varios aspectos importantes cuando insistía
en tener modelos consistentes de control óptimo con una tasa
de preferencia temporal variable.
Como él
decía (cf. Mantel (1993b)), en los modelos
de tiempo discreto había posibilidades de superar la hipótesis
de independencia intertemporal de las preferencias, obteniéndose
entonces mayor riqueza de casos. Eso no era posible en el análisis
continuo.
Una consecuencia
muy importante se deriva de dicha generalización: la dependencia
de las trayectorias límites de las condiciones iniciales
y, en ese sentido, el hecho que la posición final de una
economía dependa crucialmente del stock de recursos que posee,
es decir, nuestras aspiraciones pueden depender de lo que poseemos
- véase Mantel (1993a) y también Mantel
(1998) para una síntesis de resultados.
El punto básico
era que las diferencias de crecimiento entre países "podían
ser atribuidas a la interacción entre las preferencias con
los recursos existentes, más que a factores tecnológicos"
(cf. Mantel (1998)).
Por lo tanto,
vale la pena resaltar dos aspectos relativos a esa línea
de trabajo. Aunque los datos con que trabajamos los economistas
vienen parametrizados con tiempo discreto, no podemos descartar
que nuestros agentes tomen decisiones en tiempo continuo; el trabajo
de Mantel de los últimos años permite completar el
camino de ida y vuelta entre el proceso de percepción de
la información y de construcción de los modelos de
crecimiento, teóricos y de planificación, a partir
de una fundamentación axiomática.
Por otra parte,
estaba proveyendo de material valioso a la nueva literatura de crecimiento
endógeno. En lugar de poner énfasis en las externalidades
factoriales, o en las características de los insumos públicos,
de modo de imponer un límite inferior que impidiera la existencia
de un estado estacionario, reparaba en la dependencia de un parámetro
de preferencia con respecto a las variables de control, por ejemplo
el nivel de consumo. Cabe notar que parte de la literatura reciente
discute además procesos de formación de hábitos
para explicar la determinación de los precios de los activos
abandonando la hipótesis restrictiva de separabilidad temporal
(e.g. Chapman (1998)).
En esos casos
que hemos revisado, como en los demás temas de los que se
ocupó, Rolf Mantel tuvo siempre una clara preferencia por
las herramientas matemáticas y por partir de una base axiomática
clara y consistente. Sin embargo, el repaso de sus publicaciones,
estudios y contribuciones que hice para escribir estas líneas
me arrojó un corolario interesante: el método matemático
siempre le sirvió al fin de resolver un problema de carácter
económico. ¿Que algunos teoremas de la economía
walrasiana parecen teoremas de la matemática? Claro, es inevitable
en su campo de trabajo. Después de todo Uzawa probó
la equivalencia entre los teoremas de punto fijo y la existencia
de solución de equilibrio (nuevamente Mantel
(1985)).
Por supuesto,
la lista de sus investigaciones supera ampliamente a las recién
referidas. Hay en sus escritos trabajos de comercio internacional,
de crecimiento, de imposición óptima, de equidad y
distribución del ingreso, hasta de historia del pensamiento;
varios fueron contribuciones en colaboración con su esposa.
Destacar su alta calidad como persona, además de economista,
no es difícil. Ser tolerante con los jóvenes investigadores
(¡quienes están muchos escalones abajo!), a veces imprudentes
o irreverentes, es una de esas significativas variables proxy del
valor personal; cuando conocí a Rolf Mantel, él ya
era una autoridad. No por ello fue menos gentil conmigo y con otros
colegas, recién llegados a la teoría.
Una de las características
distintivas de los seres humanos es que somos capaces de concebir
estados de la naturaleza en los que nosotros mismos estamos muertos.
Paradójicamente, a veces eso es más fácil que
anticipar escenarios en los que se pierden las personas que nos
son indispensables, o que dan coherencia y consistencia al mundo
que nos rodea. La desaparición de Rolf Mantel nos sorprendió
a todos, pero en particular a los economistas, que sentimos que
nuestro edificio lógico se había hecho más
frágil repentinamente.
Referencias:
- Chapman D.A.
(1998), "Habit Formation and Aggregate Consumption",
Econometrica, Vol.66, No.5, September, 1223-1230.
- Debreu, G.
(1974), "Excess Demand Functions", Journal of Mathematical
Economics, 1, 15-23.
- Ellickson,
Bryan (1993), Competitive Equilibrium. Theory and Applications,
Cambridge University Press.
- Mantel Rolf
R. (1974), "On the Characterization of Aggregate Excess Demand",
Journal of Economic Theory, 7, 348-353.
- Mantel Rolf
R.(1978), "Un algoritmo acelerado para la determinación
de una solución de equilibrio económico", Serie
de Estudios Técnicos, No.33, Centro de Estudios Monetarios
y Bancarios, Banco Central de la República Argentina; Junio.
- Mantel Rolf
R. (1985), El Papel de la Matemática
en la Economía Contemporánea, Serie Documentos
de Trabajo, no. 50, Centro de Estudios Macroeconómicos
de Argentina, Mayo.
- Mantel Rolf
R. (1993a), "Grandma´s dress, or what's new for optimal
growth", Revista de Análisis Económico,
Vol. 8, No.1, pp. 61-81, Junio.
- Mantel Rolf
R. (1993b), "Estructura intertemporal de las preferencias",
Anales de la Asociación Argentina de Economía
Política, XXVIII Reunión Anual, Universidad
Nacional de Tucumán.
- Mantel Rolf
R. (1998), "The effects of a decreasing rate of time preference
on the accumulation of capital", Serie Seminarios,
Instituto y Universidad Torcuato Di Tella; Julio.
- Mas-Colell
Andreu, M.D. Whinston y J.R.Green (1995), Microeconomic Theory,
Oxford University Press.
- Shoven, J.B.
y John Whalley (1992), Applying General Equilibrium, Cambridge
Surveys of Economic Literature, Cambridge University Press.
- Sonnenschein
Hugo (1973), "Do Walras' Identity and Continuity Characterize
the Class of Community Excess Demand Functions?", Journal
of Economic Theory, 6, 345-354.
- Tobin,
James (1988), La Teoría General de Keynes, cincuenta
años después, XXI Reunión Anual de la
Asociación Argentina de Economía Política,
Ed. Tesis
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